domingo, 14 de mayo de 2006
Chile : Declaración Pública de La Comunidad para el Desarrollo Humano
Declaración Pública
SANTIAGO A 13 DE MAYO DE 2006
Ante la insistencia periodística para que La Comunidad para el Desarrollo Humano, explique el contexto de la estadía en el país de nuestro joven amigo argentino Jorge González, que sufrió la deportación arbitraria e ilegal por parte del gobierno, declaramos que:
1.- Como voluntarios y activistas por la No Violencia, nosotros denunciamos la violencia como el problema fundamental actual. Y afirmamos que de la situación de violencia deriva todo conflicto individual y social.
2.- Frente a la calumnia e intento de desprestigio que hemos sufrido por parte del poder administrativo, usando argumentos y métodos que en nada se diferencian de los usados por la dictadura, no nos sentimos obligados a dar explicaciones respecto de nuestras actuaciones, en circunstancia que siempre se nos ha reconocido por nuestra defensa de los derechos humanos, la paz y la dignidad humana.
3.- En concordancia con los tiempos, nuestra acción y mirada es latinoamericanista e internacionalista, y esta postura la hacemos explícita y nos parecen cómicos los argumentos chauvinistas desde los que el gobierno nos juzga, mientras simultáneamente, vende a las multinacionales todos nuestros recursos naturales e incluso los servicios estratégicos. Este discurso dual, muestra a las claras, para los que lo quieran ver, el signo de quienes hoy detentan el poder.
4. Nuestra acción decidida por aportar positivamente en la construcción de una sociedad más justa, libertaria y no violenta, no podrá ser detenida, porque es necesaria y coincide con las mejores aspiraciones de las nuevas generaciones.
5.- Antes de levantar su dedo acusador el gobierno debiera preguntarse: ¿Qué pasará si esta forma violenta de pensar y de actuar termina por imponerse? ¿Qué ocurrirá si esta cultura violenta del individualismo y el aislamiento termina por consolidarse doblegando todo intento de construcción solidaria?
6. Reivindicamos nuestro derecho a expresar nuestros puntos de vista, a denunciar los atropellos que se ejercen en contra de los excluidos y a organizar a la base social afianzando lazos de amistad, ayuda y reciprocidad, sin restricciones nacionalistas absurdas y caducas para este momento histórico de mundialización acelerada.
7.- Afirmamos finalmente que aunque pisoteen cotidianamente nuestros derechos, aún nos queda el último: El Derecho a la Rebelión No Violenta.
Directiva Nacional
La Comunidad para el Desarrollo Humano
SANTIAGO A 13 DE MAYO DE 2006
Ante la insistencia periodística para que La Comunidad para el Desarrollo Humano, explique el contexto de la estadía en el país de nuestro joven amigo argentino Jorge González, que sufrió la deportación arbitraria e ilegal por parte del gobierno, declaramos que:
1.- Como voluntarios y activistas por la No Violencia, nosotros denunciamos la violencia como el problema fundamental actual. Y afirmamos que de la situación de violencia deriva todo conflicto individual y social.
2.- Frente a la calumnia e intento de desprestigio que hemos sufrido por parte del poder administrativo, usando argumentos y métodos que en nada se diferencian de los usados por la dictadura, no nos sentimos obligados a dar explicaciones respecto de nuestras actuaciones, en circunstancia que siempre se nos ha reconocido por nuestra defensa de los derechos humanos, la paz y la dignidad humana.
3.- En concordancia con los tiempos, nuestra acción y mirada es latinoamericanista e internacionalista, y esta postura la hacemos explícita y nos parecen cómicos los argumentos chauvinistas desde los que el gobierno nos juzga, mientras simultáneamente, vende a las multinacionales todos nuestros recursos naturales e incluso los servicios estratégicos. Este discurso dual, muestra a las claras, para los que lo quieran ver, el signo de quienes hoy detentan el poder.
4. Nuestra acción decidida por aportar positivamente en la construcción de una sociedad más justa, libertaria y no violenta, no podrá ser detenida, porque es necesaria y coincide con las mejores aspiraciones de las nuevas generaciones.
5.- Antes de levantar su dedo acusador el gobierno debiera preguntarse: ¿Qué pasará si esta forma violenta de pensar y de actuar termina por imponerse? ¿Qué ocurrirá si esta cultura violenta del individualismo y el aislamiento termina por consolidarse doblegando todo intento de construcción solidaria?
6. Reivindicamos nuestro derecho a expresar nuestros puntos de vista, a denunciar los atropellos que se ejercen en contra de los excluidos y a organizar a la base social afianzando lazos de amistad, ayuda y reciprocidad, sin restricciones nacionalistas absurdas y caducas para este momento histórico de mundialización acelerada.
7.- Afirmamos finalmente que aunque pisoteen cotidianamente nuestros derechos, aún nos queda el último: El Derecho a la Rebelión No Violenta.
Directiva Nacional
La Comunidad para el Desarrollo Humano

